Chueca, barrio sin ley 20 años atrás
10th Diciembre, 2009 - Posted by Administrador - Comentarios desactivados
«En la plaza de Chueca, cuando no hay policía, los ancianos y niños se tienen que meter en casa», contaba a ABC un vecino del barrio en octubre en 1994, en un artículo donde se denunciaba que la delincuencia estaba proliferando en el distrito Centro. Una situación que se creía olvidada en este popular barrio de Madrid, pero que parece estar volviendo. «Chueca, de nuevo, se está degradando», aseguran varias asociaciones, que perciben, «desde hace dos años a esta parte», que sus calles se están llenando de nuevo de inseguridad, trapicheo de drogas y hordas de jóvenes bebiendo por las calles.
Para los vecinos más viejos del lugar, esta situación no es nueva. Recuerdan como, durante las décadas de los 80 y principios de los 90, la delincuencia, el tráfico de drogas y la prostitución era una práctica cotidiana con la que tenían que convivir. Chueca y sus alrededores, en especial la plaza de Gravina, eran el punto de la ciudad donde mayor volumen de tráfico y consumo se registraba En 1991, sin ir más lejos, más de un tercio de las 861 llamadas recibidas por el teléfono de información sobre droga puesto en marcha por el Partido Popular, aseguraban que Chueca y sus alrededores, en especial la plaza de Gravina, eran el punto de la ciudad donde mayor volumen de tráfico y consumo se registraba. «La zona de Chueca, en pleno centro de la capital –contaba ABC sobre el informe–, se destacó del resto de los puntos de venta de droga denunciados, situados en San Blas (Avenida de Guadalajara y calle de los Hermano García Noblejas), Fuencarral (barriada de Nueva Zelanda), Villaverde (calle de Villabona) y Vicálvaro (parque de la Vicalvarada)».
No son pocos los reportajes que se pueden encontrar en la prensa en esta época –poco antes de que el colectivo homosexual atrajera al barrio todo tipo de locales y comercios especializados en el ambiente gay, dinamizando el barrio– haciendo referencia a «la degradación de Chueca» y la movilización de los vecinos al respecto.
En mayo de 1988, por ejemplo, surgía la Asociación «La Cibeles», que agrupaba a vecinos y comerciantes del distrito Centro. Su presidente, José Lao, aseguraba: «Social y comercialmente la zona se ha degradado muchísimo, en detrimento de la digna imagen que teníamos y que ha ocasionado la ruina a muchos comerciantes. Las zonas más castigas son la plaza de Chueca, Vázquez de Mella, Prim y Almirante», las mismas que hoy, 20 años después, albergan a más de un millón de personas durante las fiestas del Orgullo Gay.La permisividad de los pasados años ha convertido el centro en un lugar donde proliferan toda clase de delitosUna realidad que ahora los mismos colectivos gays –como Cogam y Aegal– denuncian y que a principio de los 90 las autoridades municipales se esforzaban en combatir. El diagnóstico era claro: «La permisividad de los pasados años –aseguraba ABC en septiembre de 1990– ha convertido el centro en un lugar donde proliferan toda clase de delitos. Son normales desde robos y atracos, al tráfico de estupefacientes, pasando por la prostitución y toda clase de delitos menores».
Este era el resumen de un informe elaborado por diez asociaciones de vecinos y comerciantes del centro, entre los que se encontraba la citada Asociación de Vecinos y Comerciantes de La Cibeles, sobre el deterioro de la zona. Un informe que hacía énfasis, al igual que ocurre hoy, en la inseguridad ciudadana. De Chueca destacaba, con «intensidad muy grande», la venta de droga, que un mes después confirmaba el mapa de delincuencia elaborado por la Delegación de Gobierno y el Ayuntamiento de la capital, donde también se mencionaban «maleantes de todo tipo, desde atracadores y “trileros” a carteristas».
Hoy, según las denuncias de asociaciones vecinales y de comerciantes, la situación parece estar volviendo atrás. El esplendor vivido con la llegada de los colectivos de gays y lesbianas, que hicieron vivir al barrio un crecimiento sin precedentes, apenas ha durado una década, y la zona se está convirtiendo de nuevo en un lugar de culto al alcohol, con los problemas que ello conlleva: ruidos, broncas, suciedad, orines e insomnio.
fuente/abc.es/
Posted on: Diciembre 10, 2009
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